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    ¿Es 'rescatable' la España del despilfarro?

    La Ciudad del Medio Ambiente en Garray (Soria) costó 93 millones de euros. Se levantó, paradójicamente, en un espacio protegido, desviando incluso el Arroyo de la Vega. El TSJ de Castilla y León validó el año pasado su paso a Parque Empresarial. REPORTAJE GRÁFICO: ALBERTO DI LOLLI         

    Los ingenieros insisten en que las obras infrautilizadas son en torno a un 2% de la inversión total y que es necesario que pase algún tiempo, pero hay que considerar el coste hundido: lo perdido ya no se puede recuperar

    En un momento en el que el sector se queja de la falta de infraestructuras y la necesidad de invertir en ello -la inversión pública en infraestructuras se ha reducido un 58% en España desde 2009-, son muchos los ciudadanos que, atónitos, echan un vistazo alrededor para encontrarse con aeropuertos vacíos, edificios a medio construir o abandonados, puentes hacia ninguna parte y demás restos que dejó el derrochismo español precrisis.

    Que muchos proyectos fueron un error producto de una mala gestión política es innegable, pero, ¿hay alguna forma de aprovechar las sobras de aquel festín?
    Algunas de ellas son las fotos que ilustran este reportaje, que pertenecen a la serieLa España del despilfarro que hizo EL MUNDO en 2014, muestran algunas de esas infraestructuras sin utilizar: la Ciudad del Medio Ambiente en Garray (Soria), la Pista de Esquí Seco de Villavieja (Valladolid), el Bosque de Acero en Cuenca, el Ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia, el Parque Acuático de Jaén y el Museo del Urogallo en Tarna (Asturias). Pero hay muchos más ejemplos por toda la geografía española.

    "Lo cierto es que la cifra de derroche o fracaso en inversión supone sólo el 2% del total de la inversión en infraestructuras en España, pero las manchas en la camisa se ven más. El número es pequeño, lo que no quiere decir que no sea llamativo, pero a veces la diferencia entre la percepción de la gente y la realidad es grande", asegura Aniceto Zaragoza, presidente del Comité de Transportes del Instituto de Ingeniería de España.
    Sobre un monte quemado se empezó a construir en 2006 ilegalmente la pista de esquí seco de Villavieja del Cerro (Valladolid), 12 millones de euros del erario público. La infraestructura fue paralizada por el Constitucional.           
     Zaragoza continúa diciendo que las ayudas de los fondos europeos favorecieron esa situación. «Si no se gastaban, era como que se perdían. Se podrían haber usado para otras cosas, pero no para pagar profesores, por poner un ejemplo, porque se daban para una finalidad concreta. En todo caso, para otras infraestructuras más necesarias. La realidad es que se ha decidido no hacer nada y cada día somos más pobres en infraestructuras, invertimos en ellas mucho menos de lo que se usan y amortizan. Estamos perdiendo la carrera a 10 años, en ese tiempo cualquier sitio va a tener mejores infraestructuras que nosotros».

    Zaragoza justifica esto último por la "discontinuidad de las infraestructuras y la continuidad de la demanda". Y explica que no se pueden hacer obras todos los años en una instalación, "se hacen pensando en X años vista, pensando en las demandas del futuro. Cuando salta una necesidad, el Estado trata de satisfacerla, pero hay que planificarlo y lleva un tiempo. Por ejemplo, se cubre la telefonía fija de todos los pueblos de España y entonces llega la telefonía móvil y hay que construir para esa necesidad. Y así con todas las que surgen", incide.

    Perspectiva temporal

    Zaragoza lamenta este parón que está dejando rezagada a España. "Sólo en Europa hay 14-15 países por delante de nosotros en infraestructuras. En Noruega encuentras puentes que unen dos islas y sirven sólo para 8.000 personas, y allí no se interpreta como un error. Si tuvieran una crisis quizá surgirían las críticas. Se lo pueden permitir, sí, pero además es una decisión-país, lo hacen para dar servicios a esos habitantes. No hay verdades absolutas, sino verdades sociales. Lo que una sociedad acuerda hoy no tiene por qué ser lo que acuerda dentro de 20 años, pero las infraestructuras no se pueden cambiar y eso genera contradicción. Es ésta la que hay que gestionar".

    Junto al río Júcar, el Bosque de Acero del estudio Moneo Brock costó casi 8 millones de euros. El Consistorio de Cuenca estudia qué uso darle a este edificio de acero y cristal que sólo ha acogido alguna feria y exposiciones

    Entonces, ¿no hubo infraestructuras fallidas? "La pregunta importante no es si hubo fracaso o no. El fracaso es parte esencial de la vida, claro que lo hubo. La pregunta es si tenemos más o menos fracaso que nuestros colegas europeos. Por ejemplo, ¿cuánto costó el Bundestag? En muchas de estas cuestiones falta perspectiva, se habla mucho de éxito efímero y el mundo está lleno de fracasos efímeros, que, muchas veces, con el tiempo triunfan. Las radiales, por ejemplo, en algún momento se aprovecharán más, pero vienes de una crisis grande y es difícil. Si se ve con una perspectiva de dentro de 50 años, será diferente", explica Zaragoza.

    Juan Santamera, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, también señala que el porcentaje de esas obras sobre el total es mínimo. "A veces no es que no se usen las infraestructuras, es que están infrautilizadas para nuestras necesidades. Es un tema de gestión. Se trata de darle todo el uso posible a lo que se tiene". Y pone como ejemplo el tren bala que une Tokio y Kioto. "Sale uno cada cinco minutos, como si fuera un metro".

    Santamera menciona también la perspectiva temporal como un factor a tener en cuenta. "Hace 100 años, no existían muchas cosas que hoy sí porque la sociedad las va demandando. El futuro no existe". Y recuerda varias edificaciones que en su origen causaron mucha controversia por coste, estética o uso y en la actualidad son emblemas de las ciudades en las que se levantan.

    "En la Ópera de Sídney se fue tanto el coste [se excedió el presupuesto en un 1.400%] que se dice que declararon al arquitecto, Jorn Utzon, persona non grata en Australia", indica Santamera, quien alude también al Guggenheim de Bilbao. Gran parte de la sociedad vasca no entendía que se dedicaran recursos a ese edificio, y más tratándose de un museo. Hoy en día, no se entiende Bilbao sin el Guggenheim.

    Para hacer la Casa del Urogallo en Tarna (Asturias) se derribaron las antiguas escuelas, levantadas en 1928, en contra de la opinión del pueblo, que las usaban como centro social. Costó casi 680.000 euros y sigue vacío.
      

    Ejemplo icónico

    Similar fue lo de la Torre Eiffel a finales del siglo XIX. Dos años, dos meses y cinco días se invirtieron en la mole de hierro, más de 8 millones de francos de la época (casi 1,3 millones de euros) y la dura crítica de artistas y de la sociedad, que lo veían como algo monstruoso. Se hizo para la Exposición Universal de 1889 con la idea de desmontarla luego, pero como emisora de telegrafía sin hilos resultó estratégica en la I Guerra Mundial y con la explosión del turismo en los años 60, se ha convertido en el monumento más visitado del mundo.

    Quizá sea cuestión de tiempo que el aeropuerto de Ciudad Real empiece a dar frutos [tras una subasta fallida al grupo chino Tzaneen International por 10.000 euros, en 2016 se vendió por 56,2 millones de euros a la sociedad CR International Airport, que planea enfocarlo a viajes para ejecutivos que vayan a la provincia a participar en monterías de lujo]. En esta cuestión, Aniceto Zaragoza cree que si el aeropuerto perteneciera a AENA tendría seguro un papel económico, pero funciona de forma independiente. "Lo que ha fracasado no es la obra, sino el modelo de negocio. Es como si haces la mejor autopista de peaje en el mejor lugar del mundo, pero cobras 100 euros: poco negocio vas a hacer".

    Renovarse o morir

    En ese sentido, el aeropuerto de Teruel ha sabido reconducir su modelo de negocio: se trata de un parking o garaje de aviones. Jumbos, Airbus, Boeings... También es un punto clave de investigación espacial a nivel internacional. Según Carles Vergara, profesor de Dirección Financiera del IESE, esos usos alternativos se pueden dar también si el aeropuerto está funcionando bien.

    Desoladora es la imagen del Parque Acuático de Jaén, una provincia en la que precisamente no sobra agua. Tras los 9 millones de euros que costó, no hay ni piscinas ni toboganes. No queda ni el cobre porque se lo han llevado.
    "La vida útil de un edificio es más corta, y cuando se planifican infraestructuras debería tenerse en cuenta eso precisamente: qué pasa si no funciona como parece o no se usa. Además de un plan de mantenimiento porque se debe pintar cada año y hacer una serie de acondionamientos". Vergara señala que hay muchos incentivos para hacer estas obras, "pero no hay penalizaciones. En la empresa privada eso es inviable, pero al ser público, nadie responde".

    Para el profesor, es muy importante considerar el coste hundido. "Lo que se ha gastado, ya se ha gastado, hay que dejar a un lado el error y no tratar de cometerlo de nuevo. A veces es mejor dejar la infraestructura porque darle vida o remodelarla cuesta más dinero con el que se podría hacer otra cosa. Hay que analizarlo desde cero, con independencia de lo que costó, y compararlo con otras alternativas de inversión que no tengan nada que ver".

    Asimismo, Vergara recalca que no es lo mismo cuando esas obras se encuentran en un centro urbano, "donde se le va a dar algún uso seguro, empezando por alguna empresa privada que se haga con ello", que si se localiza en mitad de la nada. "También hay que pensar en lo que te puede revertir en la sociedad. Si se privatiza como hotel o restaurante, ¿de qué les sirve a los ciudadanos?", continúa. Respecto al tiempo para que una infraestructura triunfe, remata: "En el 99,99% de los casos no pasa eso. La Torre Eiffel es la excepción".

    80 millones de euros costó el Ágora de Calatrava en Valencia para estar vacío hasta el pasado año, cuando se llegó a un acuerdo con la Fundación La Caixa para que ésta invierta 18 millones y abra su noveno CaixaForum.