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23 marzo 2018

¡La Norma!


El ser humano tiene una condición inherente a su propia naturaleza, no es un fin aislado nacer y desarrollarse, sino que formar y practicar un sentido de relación con otros seres humanos, a través de la interacción entre generaciones distintas, en el ejercicio reciproco de acciones independientes y correctas, lo que instituye un orden en sociedad. Es decir, desde el nacimiento del ser humano supone una incorporación en su entorno y esto a su vez, al sostenimiento de una vida junto a otros.

     Hay un ser humano natural que vive en estado de naturaleza y un ser humano natural que vive en estado de sociedad, todo hombre aspira a ser feliz, y esa felicidad es no padecer, tener salud, libertad y lo necesario. Son reflexiones sobre la naturaleza humana que se describen en una obra clásica que debería ser lectura obligatoria de todo padre de familia: “Emilio, o De la Educación”, escrita por Jean-Jacques Rousseau en 1762, más en lo referente a la educación moral de las pasiones que en ciertos patrones de negatividad son influenciados por la misma sociedad hacia el ser humano.

    En la vida cotidiana en ese proceso de desenvolvimiento del ser humano y de interrelacionarse con otros de forma correcta, las normas son esenciales para orientarse. No pretendo seguir con estas líneas de pensamiento la vieja discusión doctrinal entre si “el hombre es bueno, pero la sociedad lo corrompe” como lo exponía magistralmente en su obra “segundo tratado de sobre el gobierno civil” en 1689 el filósofo y medico inglés John Locke o si “el hombre es un lobo para el hombre” resaltada en la obra escrita en latín “De Cive” en 1642 por el filósofo ingles Thomas Hobbes.

    La falta de precisión de algunos autores suele atribuir la primera frase a Rousseau y la autoría de la segunda locución “homo homini lupus” se viene utilizando desde la época romana en la obra cómica de Tito Maccio Plauto (254-184 a.C.) denominada “Asinaria” (La comedia de los asnos). La perspectiva central reside en que las múltiples acciones que el ser humano realiza, las que tiene un impacto en su entorno, modifican una realidad determinada y para que éstas tengan una funcionalidad positiva, deben ser reguladas u orientadas por las normas.
     Norma significa, inicialmente “escuadra”, en sentido figurado “cordel”, “regla”, “precepto”. La palabra “Norma”, viene del latín norma, y se refería a una escuadra, esas reglas que usan los carpinteros para verificar que las piezas de maderas están cuadradas, o sea, en ángulo recto. Cuando las piezas están cuadradas, se dice que están “normal”. De ello se deduce, que hay una doble dimensión del concepto respecto a “lo que sirve de norma” y “lo que es conforme a la norma”.
       El establecimiento de la norma permite que el ser humano conviva en forma organizada y pacífica junto a otros seres humanos, en ella se describe un modo concreto de comportamiento o conducta que se debe seguir. La RAE define a la norma como la “regla que se debe seguir o a que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc.” Cuando el ser humano desconoce la norma o conociéndola se aparta de ella, su conducta que no persigue la unificación e interrelación correcta con otros seres humanos.
     Una sociedad donde el ser humano desconoce la norma o conociéndola se aparta de ella, incumpliéndola, pone en peligro toda la convivencia en la sociedad. La inexistencia e incumplimiento de normas vuelve inestable la integración social y produce un estado de anomia, este término de anomia fue detallado en el escrito “La división del trabajo en la sociedad” en 1893 por el sociólogo y filósofo francés Émile Durkheim. Las normas tienen una clasificación básica y referente según los diversos campos de estudio de las ciencias humanas: normas sociales, religiosas, morales y jurídicas.

       La norma social es creada por cada sociedad o colectividad de seres humanos de acuerdo a sus propias creencias y costumbres, su incumplimiento trae el rechazo del ser humano por parte de la sociedad, ejemplos: saludar, no interrumpir a otros cuando hablan, evitar el lenguaje obsceno, la puntualidad, no gritar o insultar a otros, etc. La norma religiosa está en la conciencia de la persona y su creencia en Dios, su incumplimiento trae remordimiento, culpa o rechazo por parte de alguna religión, ejemplos: el bautismo, el ayuno, el celibato, la oración, persignarse, la cremación, la prohibición de consumir cerdo, hacerse tatuajes, etc.
      La norma moral está sujeta a la conciencia correcta de la persona con respecto a la diferencia entre el hacer el bien y el hacer el mal, suelen centrarse en la realización de una acción: el valor del bien, ejemplo: no mentir, ser honrado, no ser infiel, no hacer trampa, ser justo, ser tolerante, no decir secretos, etc. Y la norma jurídica es una regla u ordenación del comportamiento humano dictado por la autoridad competente del caso, con un criterio de valor y cuyo incumplimiento lleva a una sanción. Generalmente, impone deberes y confiere derechos, ejemplo: todas las leyes que conforman el ordenamiento jurídico.
      Nos hemos olvidado del cumplimiento de las normas, estamos sumergidos en una cultura de irrespeto a las normas morales, sociales, religiosas y por ende, se da el incumplimiento a la norma jurídica, el juicio de reproche mayor debe estar en nosotros mismos.
Hermes Faustino Ramírez Ávila
Doctor en Ciencias Penales 
Catedrático de Derecho
E-mail: hermes_fra82@outlook.com



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