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01 abril 2018

Estoicismo: la primera guía de autoayuda de la Historia



Fuente: El Mundo.es
La filosofía estoica emerge como antídoto frente a un mundo excluyente. Sus principales 'mandamientos': controlar las emociones, practicar la virtud y alejarse de lo material
El comandante James Stockdale sobrevolaba Vietnam el 9 de septiembre de 1965 cuando su avión fue alcanzado y derribado. Logró saltar a tiempo, aunque una docena de hombres lo capturó apenas se quitó el paracaídas: estaba en territorio enemigo. Se dio cuenta de lo que eso suponía bastante antes de la paliza que le dejó una pierna rota y de su traslado al Hanoi Hilton, la prisión en la que sufrió tortura y en una de cuyas celdas -de un metro por tres y sin ventana- fue confinado. Pasó allí siete años y medio.
¿Cómo sobrevivió a aquel suplicio? En una entrevista, tras recibir la Medalla de Honor, le preguntaron por los camaradas que no lo consiguieron. "Oh, eso es sencillo, los optimistas", respondió. "Eran los que decían: 'Saldremos para Navidades'. Y las Navidades venían y las Navidades se iban. Entonces decían: 'Saldremos por Pascua'. Y llegaba la Pascua y la Pascua se iba. Y después el día de Acción de Gracias y después eran de nuevo las Navidades. Murieron a causa del corazón roto... Ésta es una lección muy importante. Nunca se debe confundir la confianza en que al final triunfarás -que nunca puedes permitirte el lujo de perder- con la disciplina para enfrentarte a los hechos más brutales de la propia realidad actual, sea cual sea".
Stockdale vivió para contarlo porque pensó como un estoico.
"Reconoció que Epicteto le había salvado la vida en Vietnam al proporcionarle la fuerza moral para superar su calvario, así como la lucidez racional para ver lo que podía y lo que no podía hacer durante el mismo", escribe Massimo Pigliucci, doctor en Filosofía, Genética y Biología Evolutiva, en su último trabajo. "Stockdale comprendió una verdad importante sobre la guerra que se aplica a la vida en general: mantener la moral alta y conservar el autorrespeto son más importantes que los hechos sobre el terreno, ya sean las armas de ambos bandos (en el caso de la guerra) o las circunstancias de nuestra vida cotidiana".
El comportamiento del jefe del Escuadrón de Caza 51 del ejército de EEUU -un tipo que, por otra parte, fue crítico con la guerra contra los charlies- permite entender cómo una corriente filosófica surgida en la Atenas del 300 antes de Cristo sigue siendo útil en el mundo contemporáneo. Pigliucci sopla el polvo acumulado desde los tiempos de la 'polis' en Cómo ser un estoico (Ed. Ariel).
"El estoicismo no se centra en suprimir u ocultar las emociones; más bien se trata de reconocer nuestras emociones, reflexionar sobre lo que las provoca y redirigirlas para nuestro propio bien. También se trata de tener claro qué está y qué no está bajo nuestro control, centrando nuestros esfuerzos en lo primero y no malgastándolos en lo segundo. Se trata de practicar la virtud y la excelencia, y de transitar por el mundo maximizando nuestras capacidades, mientras somos conscientes de la dimensión moral de todas nuestras acciones", explica Pigliucci en su ensayo.
Hay quienes consideran que el estoicismo es la primera guía de autoayuda de la Historia. Un manual de pensamiento según el cual toda existencia digna tiene que centrarse en el cultivo del carácter personal, en la preocupación por los demás (y por la naturaleza) y en el distanciamiento de los bienes mundanos. Explicado en el lenguaje de YouTube y no en el de las togas: un tutorial que insta a vivir de la manera más plena posible a partir de la sabiduría, el valor, la templanza y la justicia.
"Se malinterpreta con demasiada frecuencia como una filosofía pasiva, pero la resignación va precisamente no sólo contra lo que los propios estoicos decían sino también, y esto es lo más importante, contra lo que practicaban", matiza en sus páginas Pigliucci. "Los estoicos que conocemos eran maestros, políticos, generales y emperadores, es decir, el tipo de personajes que difícilmente hubieran podido caer en un letargo fatalista".
Decir estoico -chiste malo: no hablamos del ex futbolista del Barça- es decir Zenón de Citio, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. Ellos cuatro son la Santísima Trinidad de la escuela que en sus orígenes se reunía bajo el Pórtico Pintado ateniense o Stoa Poikilé(de ahí el nombre). ¿Por qué el estoicismo se impuso a otras corrientes helenísticas (cinismo, epicureísmo, escepticismo)? ¿Por qué influyó en varias religiones (budismo, taoísmo, judaísmo y cristianismo)? ¿Por qué hizo pensar a Tomás de Aquino, Giordano Bruno, Erasmo, Descartes o Spinoza? ¿Por qué inspiró hitos científicos como la terapia cognitiva conductual y movimientos modernos como el humanismo secular?
"El ideal estoico es ser dueño de sí, bastarse a sí mismo, y sospechar de pócimas milagrosas como opiniones, creencias y esperanzas, porque uno sólo sale del barro por su propio pie. No es que el estoicismo sea más recomendable que las demás doctrinas, es que hace dos mil años que no hay ética que no sea estoica de raíz y esencia. No hay predicador moderno que no asuma la doctrina estoica. Incluso, sobre todo, si no la conoce", bromea Eduardo Gil Bera. El escritor y traductor publicó en 2002 Pensamiento estoico (Ed. Edhasa). En él, recopiló los aforismos más relevantes de los estoicos tardíos y elaboró un diccionario con las expresiones -de absoluta actualidad- que popularizó esta doctrina: conciencia, deberes ciudadanos...
"El concepto de ciudadano, así en abstracto, sin adjetivos pueblerinos de ningún tipo, es quizá la mayor aportación del estoicismo [...] Vistos desde la dignidad universal que sigue imponiendo el estoicismo, las recurrentes coces y los encantadores mugidos del pueblerinato y el fanatismo no pasan de ser partículas de polvo", añade Gil Bera. "Para ingresar en la peña de Platón había que ser geómetra. En cambio, el estoico se dirigió por primera vez a todos los ciudadanos, lo cual incluía explícitamente a las mujeres, los extranjeros y los esclavos del mundo entero. Eso era entonces inconcebible, y si hoy parece natural y elemental, es gracias al estoicismo, que ahora está en todas partes donde hay miramiento por la dignidad humana, desde el trazado urbano hasta el Código Civil".
Gregory Sadler es el editor de Stoicism Today, una web que pretende visibilizar la influencia del estoicismo en cualquier ámbito de la vida cotidiana; alguno tan insospechado como el Día de San Valentín o laNFL. "Epicteto, Séneca y Marco Aurelio nos brindan muchos consejos útiles sobre diferentes temas, pero hay muchos otros de los que podrían haber hablado y no lo hicieron. Y luego están los que plantea la vida moderna, de los que, lógicamente, no pudieron decir nada. Por ejemplo, el tiempo que una persona debe dedicar a mirar el móvil", comenta Sadler desde Milwaukee.
Pero Stoicism Today es más que un proyecto online intelectualoide. Forma parte de una entidad mayor (Modern Stoicism) que desde 2012 organiza en Londres la llamada Stoic Week. El evento, mitad cumbre filosófica mundial, mitad experimento social, deja datos interesantes: los participantes de su tercera edición admitieron haber experimentado un aumento del 9% de las emociones positivas, un descenso del 11% de las negativas y una mejora del 14% de satisfacción vital tras esos siete días de campamento estoico.
Pigliucci, romano residente en Nueva York, en cuyo City College da clases, se hace eco de estos resultados en su libro. También enseña cómo gestionar la ira, la ansiedad y la soledad mediante 12 ejercicios espirituales y reflexiona acerca de Dios, el amor y el instante definitivo. "La razón final para que me hiciera estoico es que esta filosofía habla más directa y convincentemente de la inevitabilidad de la muerte y de cómo prepararse para ella", confiesa.

La pérdida de su mujer, su hermano mayor y su mentor en apenas unos meses empujó igualmente al ensayista y teólogo holandés Rob Riemen hacia el estoicismo. "Fue en 1992. A finales de ese año, la Reina Isabel aseguró que había sido un annus horribilisporque una parte del castillo de Windsor había ardido. Pensé que yo tenía más motivos para quejarme que ella", confiesa el fundador del foro internacional de debate Nexus Instituut.
Riemen tenía entonces 30 años. Ahora el autor de Nobleza de espíritu. Una idea olvidada (Ed. Taurus) está cerca de los 60 y sostiene que el estoicismo ayuda a alejarse de "la obsesión por los valores comerciales y empresariales por excelencia (eficiencia, materialismo, productividad, cantidad)" y a "encontrar una felicidad más profunda que el entretenimiento, el juego, las drogas y todo lo que nos ofrece emoción".
James Stockdale, el héroe de Vietnam, se presentó como candidato a la vicepresidencia de EEUU con el independiente Ross Perot en 1992. En un debate electoral con el demócrata Al Gore y el republicano Dan Quayle, el antiguo piloto se hizo dos preguntas: "¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí?". Lejos de proyectarse ante una audiencia millonaria como embajador del estoicismo, como pretendía, aquella intervención lo convirtió en objeto de burla.
Convengamos en que no es fácil situarse en el mundo del siglo XXI. En oposición al estoicismo han emergido el populismo, el nacionalismo, el fundamentalismo religioso y el tan cacareado nuevo optimismo. "Charangas de parvulario", atiza Gil Bera a los postulados buenistas de Steven Pinker y Johan Norberg. "Propagandistas de una nueva religión para la que Silicon Valley es Jerusalén", no se queda atrás Riemen.
"Algunos científicos y divulgadores de la Ciencia defienden una visión estrecha que creo que los estoicos habrían considerado irracional, porque está marcada por la soberbia y la negativa a tomar en serio la falibilidad humana", responde Pigliucci por correo electrónico. "Creo que el estoicismo ofrece buenas respuestas para nosotros porque, aunque ahora usemos teléfonos inteligentes y redes sociales, nuestra naturaleza no ha cambiado".

"A los demás, instrúyelos o sopórtalos"

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957) publicó Pensamiento estoico con el aplomo que de haber traducido previamente a Séneca y Marco Aurelio. "Son dos escritores admirables, con gran precisión y dominio del lenguaje", argumenta. "Traducirlos conlleva una relación muy diferente a la de leerlos. Se convierten en camaradas, en parte de la vida de uno. Enseñan a escribir, desde luego pero, sobre todo, enseñan a vivir".
¿Cómo son los textos de estos referentes del estoicismo? "Es gracioso que Quintiliano, Calígula y los demás críticos de Séneca vinieran a decir que era demasiado chispeante para tratar cosas serias. Le pedían que fuera un poco más plomo", defiende el autor navarro. "Séneca no puede evitar tener gracia. Hay pasajes donde habla de su intento -él, que poseía Egipto- de ser y vivir como pobre, y resulta risible, tierno y aleccionador a más no poder. Se anticipó 20 siglos a Freud y los curanderos mediante el nombre, es decir, la ciencia de poner un nombre al malestar innominado y, con ello, comenzar a curarlo".
De Marco Aurelio afirma que "era consciente del gran desafío de componer un manual para sí mismo y toda la Humanidad". "Es ridícula la explicación de que sus Meditaciones se trataba de apuntes no pensados para la publicación. Era el emperador, y sabía, como él dice, que era el toro al frente de la vacada. Sus observaciones a sí mismo son la más elevada versión de un género sin par: el diario de campaña. Todos los seres humanos nos encontramos en campaña, solos y en país hostil, y él escribió anticipadamente nuestras vicisitudes".
Gil Bera, que recientemente ha publicado Atravesé las Bardenas (Ed. Acantilado), también ha trasladado al castellano el pensamiento del otro gran santón del pensamiento virtuoso: Epicteto. "Fue un estoico nacido esclavo a cuyas clases asistían los generales y emperadores romanos. Les recordaba que los hombres han nacido unos para otros. Y, en particular, les aleccionaba con una regla de conducta sencilla. En los que toca a los demás, caben dos actitudes: instrúyelos o sopórtalos". Por cierto: ¿y cuál es su aforismo estoico favorito? "'Nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde', de Marco Aurelio. Un buen aforismo ahora que se lleva la ansiedad por estar en pantalla".

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